lunes, 7 de enero de 2013
Recreación de una habitación de la Residencia
Con motivo del Centenario surgió esta propuesta de recrear una habitación de la Residencia que actualmente podemos ver en la misma. Se encuentra en uno de los edificios Gemelos y muestra una habitación de la época con las características mobiliarias y decorativas que marcaron las líneas e ideales de la Residencia. No se trata de la réplica de la habitación de alguno de los residentes sino, el resultado de un conjunto de estudios, de fuentes, testimonios de residentes y fotografías de la época que han dado lugar a una habitación única y singular pero también común ya que mezcla detalles de cada uno de los residentes que disfrutaron de estas maravillosas instalaciones.
Entrevista a la Directora actual de la Residencia
Entrevista a Alicia Gómez Navarro

¿Sigue vigente en la Residencia el lema de Giner de los Ríos
utilizado por su primer
Director, o sus fines han cambiado?
En cierta forma sí, al menos para los becarios que son residentes
permanentes, sigue
presente, sobre todo porque refleja lo que denominamos "el
espíritu de la casa", que
no es otra cosa más que el deseo de ir siempre un paso más allá en
el ámbito de la
excelencia intelectual y humana, y todo ello todavía se refleja
muy bien en la cita de Giner
a la que aludía don Alberto, trabajar con intensidad y pasión en
los respectivos ámbitos
de especialidad, pero sin descuidar el resto de dimensiones de
nuestra actividad y sin
perder en ningún momento la alegría de vivir, reflejada en el
compañerismo y el espíritu
de colaboración que presidía y preside la vida cotidiana en la
Residencia.
Ahora bien, debemos tener en cuenta que la Residencia es ante todo
un lugar de
encuentro, reflexión y debate, y no un mero centro para el
alojamiento y formación de
sus becarios, es un centro de creación, divulgación e innovación
cultural, artística y
científica abierto al resto de la sociedad a través de sus
actividades.
La Residencia surgió en un momento de la historia de España muy
especial. ¿Se podría
dar una institución de estas características en la época actual?
Resulta difícil contestar a esa pregunta. La Residencia nació en
un contexto socioeconómico y cultural muy determinado, en el que el acceso a la
educación superior
era muy restringido, y al mismo tiempo tanto las universidades
como la propia ciudad
carecían de una estructura de acogida residencial y cultural
suficiente para propiciar
un adecuado aprendizaje y desarrollo personal de los estudiantes.
Bien, la Residencia
vino a poner remedio a dicha situación de precariedad desde el
punto de vista material
y, digamos, higiénico, pero también en cuanto a la necesidad de
complementar las
enseñanzas en las facultades con un adecuado programa de actos,
conferencias, clases
de idiomas, prácticas en sus laboratorios, contacto
interdisciplinar e intergeneracional,
todo ello en busca de la excelencia académica y humana, algo que
la Residencia sigue
fomentando en la actualidad.
Los primeros residentes, ilustres personajes en los distintos
campos del saber,
pertenecían, en su mayoría, a las élites sociales y culturales.
¿Podría recordarnos qué
objetivos perseguía la Junta para Ampliación de Estudios e
Investigaciones con esta
institución?
Antes de nada me gustaría matizar esa idea de que los residentes
pertenecían a las elites
sociales. En su inmensa mayoría, los residentes fueron hijos de
las clases medias, que en
aquel momento comenzaban a ser una realidad en España, especialmente
en el entorno
urbano, aunque también muchos profesionales liberales de distintas
provincias enviaron
a sus hijos a estudiar a la capital, que les ofrecía mayores
posibilidades de promoción,
y lógicamente hicieron un esfuerzo por intentar que fueran
aceptados en la Residencia.
Posiblemente, se haya producido tradicionalmente una confusión que
tiende a identificar
a los residentes, como Lorca, Dalí, Buñuel o José Bello, por
entonces estudiantes todavía
bastante anónimos, con personalidades como José Ortega y Gasset,
Miguel de Unamuno
o Manuel de Falla, que frecuentaban la Residencia y ejercían como
una suerte de tutores,
"Dones" era el apelativo utilizado en la casa, de estos
universitarios, personalidades que sí
gozaban ya de una posición social y un prestigio intelectual muy
importante.
Con la creación de la Residencia, la Junta para Ampliación de
Estudios buscaba ofrecer
un ejemplo real de que era posible un modelo alternativo de
entender la educación y la
actividad cultural, un modelo basado en los principios de la
Institución Libre de Enseñanza,
que priorizaba al alumno, le dotaba de una formación integral y un
entorno interdisciplinar,
intelectual y humanamente enriquecedor mediante su programa de
conferencias, de
conciertos, sus actividades deportivas (en la Residencia se
introdujeron por primera
vez en España deportes como el tenis y se fomentó la práctica del
excursionismo y el
contacto directo con la naturaleza) una biblioteca, los
laboratorios... así, la Residencia
se convertía en una síntesis de muchos de los elementos de la JAE
y su proyecto de
modernización del país, dotado de un espíritu tolerante,
cosmopolita y abierto.
¿Qué relaciones mantenía la Residencia masculina con la Residencia
de Señoritas?
En la práctica eran dos caras de una misma moneda. La institución
disponía de distintos
grupos, básicamente cuatro: universitario (denominación de la
sección masculina, de
acuerdo con las condiciones de la época, y en la que también se
incluía a personas ya
graduadas que estuvieran preparándose para entrar en algún cuerpo
de la administración)
femenino o de señoritas (que no era exclusivamente para
estudiantes, sino que también
admitía otra clase de perfiles, aunque siempre tratando de
fomentar las vocaciones
universitarias), niños y niñas.
Las únicas diferencias entre el grupo universitario y el de
señoritas consistieron en que
el femenino fue creado en 1915, cinco años más tarde que el
universitario, y que quedó
emplazado en los edificios de la calle Fortuny, que el grupo
masculino había desalojado al
trasladarse a la Colina de los Chopos. Por lo demás, el grupo
femenino siguió un modelo
similar en todo al del grupo universitario, pues otro de los
principios que presidieron la
reforma educativa propugnada desde el institucionismo y la Junta
para Ampliación de
Estudios era el fomento de la educación de la mujer en igualdad de
condiciones respecto
a la de los hombres.
La Residencia de Señoritas fue dirigida por María de Maeztu, y fue
innovadora en
muchísimos campos, por ejemplo allí se creó un laboratorio para
prácticas científicas,
fundado por la profesora norteamericana en ciencias químicas Mary
Louise Foster, se
llegó a acuerdos con diferentes colleges femeninos norteamericanos
para conceder becas
de intercambio, se promovió la educación de la mujer a todos los
niveles por medio de
diversas actividades culturales, cursos, conferencias y, también,
de la práctica de deportes.
La ILE siempre tuvo una gran preocupación por la educación de las
élites y del conjunto
de los ciudadanos. ¿Existió en sus orígenes algún posicionamiento
de la Residencia en
el fomento de la cultura popular?
Por supuesto, como centro de la Junta para Ampliación de Estudios
y dada la influencia
del espíritu institucionista en su puesta en marcha, no podía ser
de otra forma. La
Residencia suponía dar un paso más a lo ya conseguido por la ILE,
cuya creación
había marcado un hito en el ámbito de la educación popular en la
España de finales del
siglo XIX. Así, en primer lugar, los propios residentes
articularon de forma autónoma
un sistema de becas, a partir de lo que ellos mismos denominaron
Sociedad de Becas,
para recabar financiación con la que poder sufragar los gastos de
candidatos a ingresar
en la Residencia que tuvieran menos recursos económicos. Más allá
de esta iniciativa,
los residentes fueron por lo general personas extremadamente
concienciadas sobre la
necesidad de elevar el nivel cultural del conjunto del país,
especialmente de las clases
populares, pues no debemos olvidar que el analfabetismo en
aquellos años era todavía
un problema no resuelto, especialmente en el medio rural. En este
sentido, desde el
comienzo los residentes se implicaron en las labores para
erradicarlo y para facilitar
el acceso de la población de ciertos recursos educativos y
culturales, sobre todo
con iniciativas como la creación de Bibliotecas Populares, labor
en la que destacó
especialmente el residente Juan Vicens (conocido como el
"bibliotecario de la generación
del 27", que comenzó su carrera como inspector de las
Misiones Pedagógicas y se
convirtió en principal impulsor de la creación de Bibliotecas
Populares, sentando una
serie de bases para el trabajo del bibliotecario que continúan
vigentes hoy día), con el
fomento de la extensión universitaria o con iniciativas más
atrevidas como la dirigida por
Federico García Lorca desde julio de 1932 hasta abril de 1936, el
famoso grupo teatral
La Barraca, que reinterpretaba las obras clásicas ante gentes del
medio rural por todos
los rincones de la península, siempre con ánimo educativo pero
desde una mirada fresca
e innovadora, accesible para todos.
La II República hizo de la educación una prioridad. Ejemplo claro
de ello fueron las
Misiones Pedagógicas. ¿Cuál fue la implicación de la Residencia y
de los residentes en
este movimiento?
Las Misiones Pedagógicas, que los dirigentes de la II República
llevaron felizmente a la
práctica, habían sido ideadas varios años antes desde la
Institución Libre de Enseñanza
por el propio Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé
Cossío, discípulo de
Giner y que fue la persona que finalmente dirigió el Patronato de
las Misiones. En estas
condiciones, lógicamente, los residentes fueron uno de los
colectivos más directamente
implicados en la puesta en marcha y el desarrollo efectivo de las
Misiones.
Concebidas para llevar a todas las zonas aisladas y rurales del
país muestras de la
pintura, la literatura, la música o el cine, considerados con
justicia por las Misiones
como patrimonio de todos los ciudadanos, hasta 1936 fueron muchos
los residentes
y personalidades cercanas a la casa que participaron como
voluntarios misioneros,
tales como Luis Cernuda, María Moliner, Ramón Gaya, María
Zambrano, Rafael Dieste,
Alejandro Casona o Arturo Serrano Plaja.
En la Residencia existió el “Grupo de Niños”, alumnos menores de
16 años. ¿Qué
actuaciones y actividades desarrolla hoy la institución destinadas
al alumnado no
universitario?
Todas las semanas recibimos varias visitas de grupos de alumnos de
educación
secundaria, no sólo de centros educativos de la Comunidad de
Madrid, sino también del
resto de España, que son guiados por las instalaciones y la
historia de la Residencia, así
como invitados a participar con su asistencia en las actividades
que les puedan interesar
(conciertos, conferencias, recitales de poesía, talleres...).
Cuando hay exposiciones la
presencia de estudiantes no universitarios se multiplica, pues son
muchos los profesores
que comprenden la utilidad de aprovecharse de las visitas
organizadas por la Residencia,
en las que se adaptan los contenidos con materiales y
explicaciones adecuadas para
esas edades escolares, sin perder rigor.
¿Tiene algún tipo de acuerdo o convenio para la formación del
profesorado de los niveles
antes mencionados?
Nos interesa, en general, la formación de los profesionales de la
educación y la cultura.
En colaboración con la Fundación Francisco Giner de los Ríos, que
continúa actualmente
la labor y la tradición de la Institución Libre de Enseñanza,
desarrollamos un programa
permanente de seminarios dirigidos a profesores, gestores
culturales y otras personas
interesadas, en el que hemos ido tratando distintos aspectos
relacionados con las
tecnologías de la sociedad de la información y del conocimiento, y
su aplicación a la
actividad de las instituciones culturales. A finales de este mes
de junio organizamos uno
sobre “redes y cultura”, para analizar el concepto de red social,
su plasmación digital y
su utilización para la visualización de la cultura.
¿Cuál es el perfil de los asistentes a las actividades que se
desarrollan en la Residencia?
¿Cómo cree que contribuyen estas actividades al aprendizaje a lo
largo de la vida?
Lógicamente, el público asistente varía en función de la
actividad, porque contamos con
un programa muy variado, desde exposiciones a conciertos pasando
por seminarios,
conferencias, mesas redondas, congresos o presentaciones de
libros. Cada una de
estas actividades atrae a su propio público, especializado o
sencillamente deseoso de
conocer algo más sobre la temática que se haya planteado, pues
esta es una casa
abierta para todos. La Residencia cuenta básicamente con dos
líneas de programación.
Por una parte, la denominada de historia intelectual, que se ocupa
de todo lo relacionado
con la Edad de Plata, con la recuperación y puesta en valor de su
memoria, sus autores
y corrientes, y en este sentido la Residencia es posiblemente la
principal referencia en
la ciudad de Madrid. Por otro lado, porque la Residencia no mira
únicamente al pasado
sino que sus actividades se proyectan hacia el presente y el
futuro, la institución cuenta
igualmente con una línea titulada El porvenir de la cultura, que
acoge todas aquellas
aportaciones que suponen una nueva tendencia en cualquier ámbito
del saber, desde
la ciencia, el arte y el pensamiento hasta la creación literaria,
con una atención especial
a la poesía, otra de nuestras señas de identidad. En esta línea de
programación se
refleja claramente la vocación de la Residencia de ser puente
entre culturas, disciplinas
científicas e innovaciones estéticas.
Lo que a mi entender sí es bien conocido por todo el público es el
hecho de que si la
Residencia acoge una actividad, siempre intentamos ofrecer una
garantía de calidad,
sea cual sea su ámbito científico o artístico, y eso es quizá lo
más importante.
Por otra parte, está la Asociación de Amigos de la Residencia, que
nos proporciona un
enlace muy activo con la sociedad civil, que nos ayuda a la
organización de muchas
actividades y cuyos miembros, lógicamente, nos apoyan en todo.
En cuanto a ese "aprendizaje a lo largo de la vida", me
parece una buena fórmula para
definir lo que significan los actos de la Residencia. Para todo
persona, sin importar
la edad ni la profesión ni el nivel de estudios, siempre supone un
enriquecimiento la
adquisición de conocimientos sobre otras disciplinas, sobre
temáticas a las que nunca
se hayan acercado, y la Residencia ofrece una plataforma para
llevarla a cabo, tanto a
los investigadores especializados como al conjunto del público.
¿Qué opinión cree que tiene el ciudadano medio de la Residencia de
Estudiantes?
En líneas generales, creo que el grado de conocimiento de la
Residencia a nivel popular
es bastante elevado, facilitado por la realización de documentales
y obras de ficción
que transcurren aquí o que están protagonizadas por antiguos
residentes, pero sobre
todo que la percepción global de la institución es muy alta. Es
cierto que todavía existe
una franja de público, especialmente entre la gente joven, que no
identifica bien la
Residencia de Estudiantes, sus actividades y su papel en la
historia cultural española,
posiblemente porque su historia y su propia existencia fueron
ocultadas durante todo el
periodo de la dictadura. En todo caso, creo que la Residencia es
vista como un lugar
"especial", con un cierto aura de lugar mítico, por las
personas que históricamente
pasaron por sus instalaciones y por las que todavía actualmente lo
hacen casi a diario,
por el privilegio de su emplazamiento, su arquitectura, sus
valores intangibles... Estas
referencias suponen un orgullo, pero al mismo tiempo implican una
gran responsabilidad.
En este sentido, creo que la inclusión de la Residencia dentro de
la red de Patrimonio
Europeo ha supuesto un reconocimiento importante para nosotros.
Indudablemente, las
celebraciones del centenario, que continuarán hasta bien entrado
el año 2011, suponen
una fantástica oportunidad para dar a conocer la institución a
aquellos que todavía no la
conozcan, y para la difusión en general de la labor histórica y
actual de la Residencia.
Exposición Centenario Residencia de Estudiantes (1910-2010)
Actualmente,
todavía podemos visitar la exposición “temporal” que se realizó en la
Residencia de Estudiantes con motivo del centenario de ésta. Consiste en una
recopilación de dibujos de Lorca, poemas, múltiples fotografías, cartas,
dedicatorias, libros… que nos muestran la personalidad de los personajes que
allí habitaban y qué perfil tenían, cómo era el ambiente que allí se respiraba
y cuáles eran los valores de la Residencia…
Es
una interesante exposición por la cantidad de recursos que nos ofrece, ya que
encontraremos testimonios de papel en forma de cartas, dibujos o fotografías
que nos hablan de lo que en su día ocurría en este lugar. También encontramos
un audiovisual en una pequeña sala de unos diez minutos de duración en el que se
nos hace una breve introducción sobre la Residencia de Estudiantes y el
Instituto de Señoritas.
La
variedad de recursos y de soportes que se emplean en esta exposición hacen que
ésta tenga un riqueza especial ya que se nos ofrece lo mismo pero de formas
distintas y de diferentes puntos de vista. Las cartas, los dibujos, las
dedicatorias… no es habitual encontrar una exposición de
documentos, y es una ocasión de poner a nuestro alcance algunos documentos importantes
para la Historia del Arte que permanece en los fondos a los que no tiene acceso
todo el que lo deseara, y además, son elementos que tienen un carácter de
fuente para el historiador muy importante.
Desearía
destacar a la vez de su contenido, el aspecto formal de las obras que componen
esta exposición, ya que a pesar de no ser un cuadro o una escultura, que es a
lo que estamos acostumbrados, se trata de obras de arte. No debemos olvidar el
valor del documento como obra de arte en sí misma, no sólo por lo que nos
transmite, sino porque presenta muchos aspectos formales interesantes para un
historiador como la grafía del autor, la escritura de la época, la tinta
utilizada, la calidad y el tipo de papel, etc. En conclusión, el documento
tendrá un valor histórico, artístico y de antigüedad.
La Residencia de Estudiantes HOY
La Residencia
de Estudiantes se encuentra con una apariencia física exterior igual a la que
tuvo antaño. La arquitectura se conserva sin alteraciones y las innovaciones
que se hayan producidos (ventanas, balcones, toldos…) respetan la estética del
antiguo edificio completamente. Y lo
mismo ocurrirá con el jardín diseñado por Juan Ramón Jiménez. Resulta muy curioso caminar por la Residencia
y por los pequeños jardines y ser consciente de lo verdaderamente mágico que
debió ser aquel lugar y aquel ambiente.
Hoy en día, la
Residencia lucha por no perder ese carácter de lugar cultural que siempre se le
ha atribuido; de tal manera que se conservan actos culturales tales como
conciertos, conferencias, presentaciones de publicaciones, ciclos de
conferencias y exposiciones temporales. Desafortunadamente, estas actividades
se han reducido prácticamente a nada en el último año debido a la crisis
económica que sufrimos actualmente, cuyas últimas consecuencias son la eliminación
de actividades culturales. Todavía continúa la exposición temporal que se
realizó en el año 2010 con motivo del centenario de la Residencia.
En cuanto a los
residentes, hoy en día se continúan dando becas, aunque muchas menos como
consecuencia de la crisis, para estudiantes e investigadores, pero son
estudiantes que hacen su vida fuera de la Residencia o dentro de su habitación,
ya no se ve el ambiente que pudo haber en su momento, ni en cuanto a cantidad
de estudiantes ni en cuanto a tipo de ambiente.
A continuación,
mostramos algunas fotografías actuales de la Residencia de Estudiantes tomadas
en Diciembre 2012.
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